Consejos para lavarle la cara a nuestra casa en venta y conseguir el mejor precio posible.

En Finques Bou te ayudamos a vender tu casa

Consejos para lavarle la cara a nuestra vivienda y conseguir el mejor precio posible para vender tu casa con todas las garantías.

Descubrir el modo de preparar tu casa para impresionar a posibles compradores es clave, sobre todo teniendo en cuenta que es cada vez más difícil vender tu casa tratándose de inmuebles de segunda mano.

Aquí ofrecemos unos consejos para lavarle la cara a nuestra casa en venta y conseguir el mejor precio posible.

 

La mejor forma de empezar a decorar para vender tu casa es imaginar que estamos diseñando el escenario para una obra de teatro. Todo debe estar en su sitio, perfectamente ordenado y dispuesto de un modo confortable.

Con unos sencillos trucos es relativamente fácil transformar una casa que languidece con un proceso de venta lenta, en una venta rápida.

Hay que recordar que no estamos haciendo los cambios para vivir en esta casa, según nuestros gustos y formato familiar. Nuestro único objetivo es enseñar lo mejor de la casa a posibles compradores.

En este sentido tomamos como referencia un típico piso piloto de una nueva promoción de pisos o casas. Estos están siempre recién pintados, los electrodomésticos brillan, hay material gráfico alrededor de la casa y flores frescas en el mostrador de la cocina. Los espejos están impecables, las toallas limpias y no hay juguetes tirados por el suelo. Las habitaciones parecen espaciosas y el mobiliario cómodo y funcional. Las cocinas y los cuartos de baño están relucientes, huelen a limpio y no hay desorden; los armarios están vacíos u ordenados y el garaje está limpio y espacioso. Nuestro objetivo es pues, intentar dar a nuestra vivienda en venta el aspecto de un piso piloto. Estas ideas nos pueden ayudar:

 

Darle a la casa un aspecto ventilado y espacioso, quitando los cubrecamas o alfombras, eliminando el desorden y accesorios familiares y reduciendo el mobiliario a un mínimo.

 

Planificar la preparación y decoración de todas las dependencias de la casa, una en una. Eliminar todo lo que sea personal, viejo o esté estropeado o muy lleno.

Limpiar todas las superficies a fondo y, a continuación, repón sólo las piezas que tengan un aspecto fabuloso.

 

Si no tiene trastero, puede pedir prestado el garaje de un amigo y guardar allí las cajas llenas de coleccionables, libros, equipos deportivos, adornos de fiestas señaladas, ropa de otras temporadas, juguetes, zapatos, vajillas e incluso muebles que sobran. Guardar en este almacén temporal todo sus objetos personales, fotos familiares, objetos religiosos, los dibujos de los niños etc. Así, no solo adelantará de cara a su próxima mudanza (ver cómo preparar una mudanza), sino que logrará despejar grandes zonas de la casa y de los armarios.

 

Hacer una lista de objetos que haya que reparar. Buscar defectos evidentes, habitación por habitación, a los que están ya acostumbrados pero que pueden estropear el aspecto general. Por ejemplo, la falta de algún tirador de una puerta, una bombilla fundida, manchas en las paredes, una puerta de armario que no encaja bien… Si no es experto ni aficionado del bricolaje, es aconsejable contratar los servicios de un manitas que realice todos los pequeños arreglos que detecta.

  • Reorganizar los muebles para que el ambiente no esté cargado y los más nuevos causen el máximo impacto. Es importante crear un ambiente espacioso, con canales de comunicación entre las dependencias fluidas. Encender las luces porque las zonas oscuras no invitan a entrar. Debemos tener máxima iluminación, con las persianas bien subidas, las cortinas corridas y cuánta más luces interiores mejor. Antes de abrir la puerta a los posibles compradores, encender todas las luces y lámparas, aunque sea de día.

 

  • Crear una entrada acogedora – las primeras impresiones son muy importantes. Invertir tiempo y, si es preciso, dinero en acondicionar el porche y la puerta principal. Lavar la puerta – incluso pintarla de nuevo para que brille. Fregar el suelo, reemplazar el pomo si es muy viejo, y adornar la entrada con unas grandes macetas (para más ideas ver Cómo crear un recibidor)

 

  • Tener especial cuidado con el cuarto de baño y la cocina. Ambos sitios deben brillar por su limpieza. Limpiar bien los azulejos, quitar señales de humedad o moho en las juntas, colocar toallas nuevas y no utilizadas en el cuarto de baño y aseo, quitar todos los utensilios de la vista en la cocina y despejar esta y el baño de todos los accesorios en general (ver cómo decorar un baño y reformar una cocina con poco presupuesto).

 

  • Las mascotas pueden distorsionar el proceso de venta. Hay personas que sienten terror o repulsión por los perros, los gatos o incluso los pájaros enjaulados, o que sufren alergias muy molestas cuando están cerca. Aunque nos encanten los animales a nosotros, si queremos potenciar al máximo la “ventabilidad” de nuestra casa, es aconsejable tener estas alergias o fobias en cuenta y llevar a nuestros animales de compañía a casa de un vecino o un familiar cada vez que enseñemos la casa a posibles compradores.

 

  • Algunos expertos en venta de casas aconsejan que llenemos nuestra vivienda en venta con aromas deliciosas para potenciar el sentido de bien estar. Si nos gusta cocinar, el olor a pan o galletas recien hechas (o haciéndose en el horno) es un olor que recuerda a la infancia y produce sensaciones agradables. Si no, pues flores frescas también huelen muy bien, o cestitas de pot pourri repartidas por la casa.

 

  • Preparar rincones que invitan al relax y sosiego. Vender una casa es estresante, pero buscar una casa para comprar también desgasta mucho, y tus posibles compradores agradecerán unos toques de paz, orden y cordialidad como:
  • Colocar un servicio de té en una pequeña mesa al lado de una ventana con una agradable vista
  • Preparar un atractivo bol con fruta fresca en la mesa de la cocina
  • Poner varios jarrones de flores frescas y alegres en zonas claves de la casa – la mesa del salón, la entrada, mesitas, la escalera..
  • Dejar unos libros de arte o viajes estratégicamente colocados en una mesita
  • Si el sofá es viejo, colocar unos cojines muy alegres encima para disimular.

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